Myanmar: Ejército arremete contra la prensa con el arresto de tres periodistas

(Mong Palatino, Global Voices) – Activistas y medios de comunicación piden la liberación inmediata de tres periodistas arrestados por el ejército en el estado de Shan, Myanmar el pasado 26 de junio de 2017.

The Irrawaddy y DVB son de los pocos medios independientes que informaron sobre asuntos políticos cuando Myanmar seguía bajo gobierno militar. The Irrawaddy es socio de contenidos de Global Voices.

Lawi Weng de The Irrawaddy y U Aye Nai y Ko Pyae Bone Naing de Democratic Voice of Burma (DVB) fueron acusados bajo la ley de asociaciones ilegales y podrían enfrentarse a una pena de tres años. Esta ley, que data de la época colonial, penaliza con tres años de prisión a cualquiera que integre una “asociación ilícita” que “solicite, aporte o reciba cualquier retribución a nombre de esa asociación”.

Después de que el partido apoyado por los militares perdiera las elecciones en 2015 a manos de la Liga Nacional por la Democracia (NLD, por su nombre en inglés), hubo esperanza en que el nuevo gobierno protegiera la libertad de prensa. Esta fuerza, liderada por Aung San Suu Kyi, había luchado durante muchos años para restaurar las libertades civiles y la democracia en el país.

Al momento de su detención, los tres periodistas estaban en una zona controlada por el grupo armado étnico Ejército de Liberación Nacional Ta´ang, reuniendo información sobre operaciones de drogas en el estado.

Los conflictos entre este grupo armado y el gobierno federal datan de mucho tiempo, pero se tornaron más violentos desde a fines de junio, cuando el grupo incrementó su lucha por más autonomía para el grupo étnico Ta’ang, que no ha firmado el acuerdo nacional de cese del fuego con el Gobierno.

Myanmar tiene más de 100 grupos étnicos, algunos de los cuales están armados y reivindican activamente su derecho a la autodeterminación. El conflicto armado se ha prologando por muchas décadas y se intensificó durante las casi cinco décadas de dictadura militar. El nuevo gobierno, que asumió en 2016, procura un proceso de reconciliación nacional, pero ha tenido dificultades en muchas áreas, inclusive en el estado de Shan, donde este grupo armado es más poderoso.

A pesar de perder el poder, los militares tienen una gran injerencia en la administración y el Parlamento a través de la Constitución que se redactó en 2008.

Ko Tha Lun Zaung Htet, uno de los miembros del Comité para la protección de periodistas, insistió en que los militares cometieron un error al arrestar a los periodistas:

Los miembros de la prensa deben tener el derecho de hacer su trabajo en cualquier lado. Lo que es importante (para los periodistas) es informar fehacientemente y sin sesgos… no tiene sentido arrestar a periodistas por hacer su trabajo y recabar información.

Un funcionario de NLD cuestionó la presencia de periodistas en la zona de conflicto, puesto que el grupo armado debería pedir permiso a la Comisión de Paz de Myanmar antes de invitar periodistas a cubrir actividades allí. Sin embargo, los cargos que enfrentan los periodistas no están relacionados con esos permisos.

Aung Zaw, fundador y editor en jefe de The Irrawaddy, aseveró que no es ilegal visitar la zona de conflicto:

Ha sido frustrante asistir a la falta de información y la falta de seguridad para nuestros periodistas por parte de las autoridades. Es absurdo que las fuerzas de seguridad utilicen leyes antiguas para silenciar y castigar a periodistas que no han cometido ningún delito. Esto debería calificarse como un arresto y una detención ilegal; bajo las leyes de medios de comunicación de Myanmar, los periodistas pueden recabar información en zonas de conflicto.

Kyaw Zwa Moe, editor de la edición en inglés de The Irrawaddy, advirtió que el arresto de los tres periodistas podría tener un efecto aterrador en la sociedad:

El arresto y las acusaciones demuestran que los líderes militares de Myanmar no entienden la naturaleza y el propósito de los medios de comunicación o que es un acto deliberado para asustar a los periodistas que cubren temas delicados que podrán representar una crítica a las fuerzas armadas. Si los militares arrestaron a Lawy Weng y a dos reporteros de DVB por tener lo que describen com una conexión con los grupos étnicos armados, tendrían que arrestar a cientos de periodistas que trabajan para medios de comunicación independientes a lo largo de todo el país. Estoy seguro de que casi todos los periodistas de Myanmar hicieron contacto, al menos una vez, con miembros de grupos étnicos armados “ilegales”, puesto que todas las publicaciones del país han cubierto el proceso de paz (una de los temas más importantes para la nación).

La columna de oMoe estuvo acompañada de una caricatura de Kyaw Thuyein Lwin, que ilustraba cómo se produjeron los arrestos a la prensa, mientras que los últimos líderes a favor de la democracia, que son ahora parte del partido gobernante, no hacían nada para frenar el ataque:

Además del arresto de los tres periodistas, grupos de medios de comunicación y activistas lamentaron la escalada de difamaciones de las autoridades en contra de miembros de los medios. Este grupo lanzó una campaña para liberar a los periodistas y por la derogación del artículo 66 (d) de la ley de telecomunicaciones de Myanmar, que cubre la difamación en línea.

La audiencia de los periodistas detenidos está fijada para el 11 de julio de 2017.

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